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BLOG EL CALLEJON DEL ORO

Cristales de Bohemia

Publicada el 27 Ee febrero Ee 2015 a las 0:05 Comments comentarios (0)



Hace algunos años, Joaquín Sabina, ese señor que tiene el don de describir lo que mucho de nosotros pensamos y sentimos de una manera tan original, le dedicó una canción a Praga. Hoy la quiero compartir contigo, junto a estas hermosas imágenes.

¡Disfrutalo! 

 

 

 

Cristales de Bohemia


 

Vine a Praga a romper esta

canción

por motivos que no voy a explicarte,

a orillas del Moldava

las olas me empujaban

a dejarte por darte la razón.

 

En el Puente de Carlos aprendí

a rimar cicatriz con epidemia,

perdiendo los modales:

si hay que pisar cristales,

que sean de bohemia, corazón.

 

Ay! Praga, Praga… Praga

donde el amor naufraga

en un acordeón.

Ay! Praga, darling, Praga

los condenados pagan

cara su redención.

 

Ay, Praga, Praga, Praga,

dos dedos en la llaga

y un santo en el desván.

Ay! Praga, darling, Praga,

la luna es una daga

manchada de alquitrán.

 

Vine a Praga a fundar una ciudad

una noche a las diez de la mañana

subiendo a Mala Strana,

quemando tu bandera

en la frontera de la soledad.

 

Otra vez a volvernos del revés,

a olvidarte otra vez en cada esquina,

bailando entre las ruinas

por desamor al arte

de regarte las plantas de los pies.

 

Ay! Praga, Praga… Praga

donde el amor naufraga

en un acordeón.

Ay! Praga, darling, Praga

los condenados pagan

cara su salvación.

 

Ay! Praga, Praga… Praga

donde la nieve apaga

las ascuas del tablao.

Ay! Praga, darling, Praga

lágrima que se enjuaga

en Plaza Wenceslao.

 

Ay, Praga, Praga, Praga,

dos dedos en la llaga

y un santo en el desván.

Ay! Praga, darling, Praga,

la luna es una daga

manchada de alquitrán.









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La historia de amor entre Praga y Mozart

Publicada el 29 Ee enero Ee 2015 a las 10:50 Comments comentarios (0)





Mozart visitó Praga por primera vez en enero de 1787, invitado expresamente para dirigir la orquesta durante la representación de su ópera "Las bodas de Fígaro", cuyo estreno en diciembre del año anterior había sido un éxito.


Veinte años antes había estado en la ciudad de Olomouc, al sur del territorio checo, donde pasó dos meses enfermo de viruela. Entonces era un niño prodigio de 11 años, que viajaba con su padre de ciudad en ciudad, exhibiendo su arte como un monito de feria.


1787 sería el año mas intenso en la relación de Praga con el genial compositor. Ambos vivían momentos difíciles. Ambos, menospreciados y subvalorados por el boato de la conservadora Corte de Viena se encontraron y se reconocieron. Praga le abrió sus brazos y lo recordaría siempre. Mozart llegó a exclamar con profunda admiración: “Mis praguenses me entienden”.


Al éxito de "Las bodas de Fígaro", le siguió otro todavía mayor, cuando en octubre regresó nuevamente a la ciudad para dirigir el estreno mundial de una de sus obras más famosas, "Don Giovanny", en el Teatro de los Estados, el edificio de la imagen que acompaña a este texto. El furor y la admiración del público fueron absolutos. Nunca más llegaría tan lejos.


A finales de agosto de 1791 regresó por última vez a Praga para presentar y dirigir una ópera en honor a la coronación del emperador, pero ya no fue igual. Decepcionado regresó a Viena, donde murió en diciembre de ese mismo año.